Por la Cultura

Las Escondidas y Recónditas Raíces del Tango

El rarísimo escritor uruguayo Vicente Rossi, en su libro “Cosas de Negros”, publicado en 1926, refiere que el vocablo “tango” en las orillas del río de la Plata, se remonta a las épocas lamentables de la colonia y la cruenta esclavización. Pues “tango”, era el nombre que los negros le daban a sus reuniones de percusión. Decir en esa época “los tangos de los negros “, o “los tamboriles (tantanes) de los negros”, era lo mismo que decir, “los bailes de los negros”. El enrevesado escritor uruguayo, considera que la autoría de los negros en el vocablo “tango”, se registra desde los principios del siglo XIX, periodo en el cual el autor anota que, “el Cabildo de Montevideo certifica la presencia de los candombes a los que llama indistintamente “tambos” o “tangos” prohibiéndolos en provecho de la moralidad pública, y castigando fuertemente a sus cultores”. Según lo reseña Rossi, “Al decir “tangos” englobaban local, instrumentos y baile, y esta manera de interpretar fue sugerida por los mismos negros, que titulaban a sus reuniones por el acto principal de ellas: “tocá tangó” (tocar tambor); por eso cuando pedían permiso para reunirse a candombear, decían: “a tocar tangó”. “Tangal catangal” voceaban los parches y traducían a gritos sus precursores, haciendo común que también se llamará “catanguita” al “tanguito”, en Buenos Aires.” Igualmente, la palabra Milonga procede de las narrativas de los negros de Angola, aglutinados en el Brasil; a su lengua se le conocía como Bunda. Milonga procede de las raíces enunciativas del Bunda. Milonga significa, “palabras”, “palabrerío”. Rossi, afirma que siempre se supo que la palabra mulenga, mulonga, derivan en la palabra Milonga. “Entre los muchachos montevideanos quedó en uso el vocablo “mulenga”, de los cantos del candombe clásico, y cuando lo imitaban animaban sus saltos y contorsiones con la cantinela: “samba mulenga, samba”, oída a los africanos, y que parecía significar: “siga la fiesta, siga”, pero los muchachos traducían: “dále morena, dále”.

Ciudad de las Palmas, ciudad del delirio.

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